Ricardo Valenzuela

Reflexiones Libertarias

Ricardo Valenzuela

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NO ME TAPES EL SOL

REFLEXIONES LIBERTARIAS

NO ME TAPES EL SOL

Ricardo Valenzuela

El departamento de comercio de los EU, recientemente produjo una noticia que ha dejado al mundo descontrolado. El PIB de la nación, durante el primer trimestre del año, se ha expandido a un ritmo del casi 5% y el ingreso per capita sobre pasa los $40,000 dólares, indicando la economía sigue surgiendo como acaudalado río para aproximarse a los 13 trillones de dólares.

En Diciembre de 1964, el Dow Jones alcanzaba los 800 puntos para luego caer en las garras de la Stagflación la que, al igual que a su todo económico, los mantendría maniatados por casi 20 años. En Diciembre de 1981, el Dow Jones de nuevo ascendía a la cima de los 800 puntos y el PIB coqueteaba con los 5 trillones de dólares. El viernes pasado, el Dow Jones arribaba a los 11,500 puntos y, después de cinco años de modorra, anunciaba una nueva era.

¿Que fue lo que sucedió estos 25 años? Hace dos siglos, Thomas Maltus sentenciaba la extinción de la humanidad por hambruna puesto que, según él, no se podría alimentar una población creciendo incontrolada frente a recursos cada vez más escasos. Jimmy Carter, en su famoso mensaje a la nación conocido como La Malasie, derrotado pedía a los estadounidenses aceptar la era de escasez y sufrimiento que el futuro les deparaba. La profecía de Hazlitt en su debate con Keynes 30 años atrás, demostraba cómo sus políticas, en el largo plazo, llevarían al mundo entero a ese caos.

Cuando la Stagflación—inflación con recesión—finalmente arropaba a los EU en los años 70, el ingreso per capita no alcanzaba los $5,000 dólares. Para 1988, cuando Reagan entregaba las riendas del país, la cifra coqueteaba ya con los $20,000 y, repito, en estos momentos sobrepasa los $40,000. Es decir, en menos de 20 años, su ingreso se ha duplicado y el PIB ha crecido un 200% acompañado con un nivel de desempleo de menos del 5%, lo que en economía se considera como pleno empleo.

Pero lo sorprendente, es que tal conducta se da a pesar de las cadenas con las cuales los políticos, especialmente en América Latina, continúan sujetando a ese odiado demonio que cuando se atreven a pronunciar su nombre tiemblan de rabia; el mercado. Para la mayoría de los economistas, periodistas y demás istas, es imposible entender cómo un país en una guerra que desangra sus cofres, sufriendo deficits comerciales y de su presupuesto, con estratosféricos precios por su adicción al petróleo, con desastres naturales nunca vistos y, en especial, frente a coros de la media y la intelectualidad anunciando el fin del mundo, como el viejo comercial de don Sebas, sigue tan campante.

Cuando analizo esta compleja problemática, viene a mi mente la escena de la película de Marlon Brando, “ln The Water Front” cuando desesperado le reclama a su hermano gritándole; “yo pude haber sido alguien, pude haber sido un verdadero retador.” Las palabras de Brando eran un reclamo cuando su hermano, en sociedad con la mafia, le cerraban todas las avenidas hacia sus sueños de forma tal, que sus extraordinarias facultades como boxeador se habían desperdiciado.

Los políticos y secuaces, a nivel mundial, se han dedicado a practicar los mismo. El gobierno de los EU, durante sus primeros 150 años de existencia, consumía el 4% de su PIB en esa bella época del liberalismo de Jefferson que lo transportó a las alturas que todavía, a pesar de sedientos vampiros, continúa disfrutando. Sin embargo, hoy día, los gastos gubernamentales sobrepasan ya el 20% de su PIB. Para ello, el contribuyente americano debe trabajar del día 1 de Enero hasta el 15 de Mayo, solamente para poder pagar sus impuestos federales, estatales y municipales, en algo semejante a la esclavitud.

Pero ese lujo se lo pueden dar ellos puesto que, durante los primeros 150 años, produjeron gran riqueza de la que ahora echan mano tanto que, de 1934 a 1976, los gastos de “ayuda social” crecieron en 5,600%. Entonces ¿Como lo hacen países como México? Sencillo, saboteando el presente e hipotecando el futuro, y como aconsejaba el galán Porfirio Rubirosa tratar a las mujeres: “promesas, mentiras y mala vida.”

Luego me pregunto. ¿Como se comportaría una economía en un cuadro semejante al que dibujaba el gran Rothbard, con una ausencia casi total de esa plaga; el gobierno? Me viene luego a la mente el chiste de Carlos Llano, ex Director del IPADE:

En un pueblillo, un anciano cura cedía su lugar a otro joven recién ordenado. El sacerdote debutante, en su primera reunión de staff anuncia su nuevo estilo para manejar profesionalmente su iglesia. Se dirige al sacristán para informarle sería el encargado de las finanzas ante lo cual, el hombre responde no saber leer ni escribir. El sacerdote, lo despide argumentando no quería gente sin preparación.

El desconsolado sacristán, ya sin empleo decide el vender refrescos a la salida de feligreses en la misa dominical. Ello sería el inicio de algo que lo llevaría, en unos meses, a establecer el servicio en todas las iglesias de la región. Pero su éxito sería tal, que procede a comprar la embotelladora de refrescos, la fabrica de cajas, una flota de camiones. Los instintos para los negocios, lo convertían en un poderoso empresario iniciando un proceso de adquisiciones lo que le produce un problema de liquidez y, ante los consejos de un amigo, temeroso decide acudir a su banco.

De inmediato es recibido por el presidente y le presentan los documentos para el préstamo, ante lo cual afirma; “Sr. Presidente, yo no se leer ni escribir.” El banquero, asombrado le responde. “Señor, si ha llegado a estas alturas siendo analfabeta, si tuviera educación ¿Donde imagina estuviera usted en estos momentos?” A lo cual responde; “pues de sacristán de la iglesia.”

La creativa destrucción de los mercados producida por el moderno cura, emanaba el milagro de activar esa infinita capacidad del ser humano liberado de sus cadenas. La tecnología, en estos momentos, asume el papel del moderno cura cuando, como lo demuestra la nueva teoría de Romer, en los EU eleva la productividad a niveles insospechados y, a pesar de los gobiernos, la economía continúan su paso. Ni el gran Mises imaginó esta era tecnológica cuando afirmara el estatismo se agotaría, lo cual ha sucedido y aun así, las economías crecen.

Entonces, como la película Un Día Sin Mexicanos, una era sin gobiernos intrusos con ropajes redentores, en lugar de producir crecimientos del 5%, sin lugar a dudas, podría catapultar esa conducta al doble. Es hora de que los mexicanos respondan como el mendigo cuando, sentado en su lugar de trabajo, el Rey plantado como imponente torre le pregunta “¿Como te puedo ayudar?” Le responde: “Muévete que me estás tapando el sol.”

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