Ricardo Valenzuela

Reflexiones Libertarias

Ricardo Valenzuela

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GANADORES Y PERDEDORES

REFLEXIONES LIBERTARIAS
GANADORES Y PERDEDORES
Ricardo Valenzuela

Como consecuencia de los kafkaianos eventos políticos sucedidos durante los últimos meses, finalmente podemos declarar ganadores y perdedores. Sin lugar a dudas el gran triunfador se llama Felipe Calderón. El presidente debutante, sin dejarse intimidar por los neardentales perredistas apostados en el congreso, tampoco por los corteses envíos de los priistas, penetró galantemente la jaula de los rabiosos changos para cumplir el mandato de la constitución que juró respetar.

Pero el premio al perdedor se debe compartir entre el PRD, la tribu de caníbales propietarios de la violencia y del absoluto desprecio por la ley, y AMLO que se devela como un sicótico, irresponsable y megalómano por lo que el simple pensamiento de entregarle las riendas del país, baste para estremecer la conciencia de los mexicanos. También debe servir como señal de alarma ante el precipicio por el cual México estuvo a punto de rodar, y preguntarnos ¿Por qué?

Pero aun ante el bochornoso espectáculo que proyectamos ante el mundo, quiero ahora concentrarme en lo positivo del evento. Yo pienso que tanta barbarie exhibida en el Congreso, en parte se diluye con el mensaje dirigido por el ya ungido Presidente Calderón.

Ante una eufórica multitud congregada en el auditorio nacional, el nuevo presidente inicia con el "si se pudo y si se puede." Corta frase pero de un sabio y profundo significado. La noche del pasado 2 de Julio, ante el resultado de la elección y los primeros escalofríos cerebrales de AMLO, infinidad de expertos afirmaban que un México a la deriva, sin liderazgo, sin instituciones y con una esquelética democracia, no resistiría el proceso que iniciaba para culminar el 1 de Diciembre, pero si se pudo.

Calderón procedió luego a dibujar el mapa de lo que será su mandato. Abre reafirmando lo que recién hubiera jurado: "hacer guardar la Constitución," definiendo así el papel fundamental del gobierno como árbitro de la nación. Pasa a reconocer la grave problemática que le aguarda y, exhibiendo el perfil de su liberalismo, afirma las soluciones no están sólo en manos del gobierno, sino en una gran cruzada en la que la sociedad civil deba cumplir su papel. Asegura dialogará con quienes quieran hacerlo y construirá con los que quieran construir, pero todos son invitados.

Con gran asertividad, continúa aceptando el cáncer de los grados de criminalidad que azotan a la sociedad. Recuerdo entonces las palabras de San Agustín: "En ausencia de la ley, soberanía no es mas que pillaje organizado."Es cuando hace su segundo enunciado liberal afirmando la responsabilidad básica del gobierno es proteger vida, libertad y propiedad de sus ciudadanos. Procede entonces con su compromiso para encabezar una administración que verdaderamente cumpla con esa responsabilidad.

Identifica luego el gran flagelo de la nación, la pobreza, pero lo hace de forma diferente al resto de los demagogos. La define como consecuencia de los virus que han azotado al país durante siglos. La pobreza no es sólo la conocida y vergonzosa concentración de riqueza cortesía de nuestro mercantilismo. En gran parte es consecuencia del raquítico crecimiento económico que hemos experimentado, y así desenfunda lo revelador de su mensaje. Debemos seguir apoyando a los desposeídos mediante el gasto social, pero para que haya caldo de pollo, primero debemos conseguir el pollo y se solicita ayuda.

Continúa, "la pobreza sólo se podrá conquistar a base de crecimiento económico para lo cual—y emerge la sabiduría del mensaje—el gobierno debe remover los obstáculos al nacimiento y desarrollo de medianos y pequeños negocios, que son los que más aportan a la construcción del PIB de la nación y los verdaderos creadores de empleo." Prosigue; "como parte fundamental de ello, debemos perder el ancestral miedo a la competencia en un mundo cada vez mas competido." Es decir, se atrevió a mencionar, promover, llegando hasta exigir el contenido de esa palabra tan odiada por los empresarios mercantilistas: ¡competencia!

Recuerdo entonces las palabras de Reagan: "La estrategia de los gobiernos siempre ha sido; si se mueve, grávalo. Si continúa moviéndose, regúlalo. Si deja de moverse, subsídialo."

Pasa ahora a desmantelar otro mito: "No debemos seguir dependiendo de las exportaciones," y yo pienso en la afirmación de Adam Smith: "la única razón para exportar, debe ser el tener divisas para poder importar." Es decir, Calderón, en coro don Adam Smith, señalaba la importancia del mercado interno coincidiendo con el maestro, Art Laffer, cuando asegura una de las señales en economías saludables es el déficit de sus balanzas comerciales. Pero el mercado interno sólo se podrá desarrollar liberando la economía, y aquí le mando una pista al presidente. En el índice mundial de libertad económica, entre 100 países, México ocupa el lugar #68.

Los objetivos del presidente riman bellamente. El crecimiento económico, elemento base para erradicar la raíz de la pobreza, se logrará liberando el aparato productivo para hacernos competitivos, y se prepara para iniciarlo. De esa forma deba emerger un robusto mercado interno que genere los empleos demandados, y los mexicanos no se vean obligados a emigrar. Para ello, subraya con fuerza, "debemos construir un entorno adecuado para los negocios que provoque una competencia justa. México tiene que competir para ganar," afirmaba casi gritando.

Al final de su mensaje, Calderón toca el pestilente tumor que ha cargado el país desde su nacimiento: una ley pervertida que ha desvirtuado su propósito para convertirse en instrumento de lo que debe combatir. Si algo caracteriza a México a través del mundo, es una cultura de ilegalidad e impunidad y AMLO, con su fiera pandilla de Mao Maos, representaron el mejor ejemplo. Es cuando Calderón, como el abogado que es, asume el serio compromiso de establecer un verdadero estado de derecho, recogiendo la afirmación de Bulnes en 1903: "México quiere que el sucesor del Gral. Díaz se llame…..la ley."

El mapa está trazado y yo le digo al presidente: Tu lucha es grande Felipe, es David contra Goliat, pero tienes el arma más poderosa, la verdad y la ley. Esa ley que es justicia y solo bajo su amparo, bajo el reino de lo justo; bajo el amparo de la libertad, seguridad con responsabilidad, es como cada quien logrará su merecida recompensa y la dignidad de su persona. Es solamente bajo el amparo de esa ley, la forma en que los mexicanos serán capaces de lograr el ordenado, justo y pacífico progreso de nuestra agraviada patria.

"El respeto al derecho ajeno es la paz, el crecimiento de la industria y el progreso de los pueblos."

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