Ricardo Valenzuela

Reflexiones Libertarias

Ricardo Valenzuela

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LOS BARONES DE CUATRO CIENEGAS II

REFLEXIONES LIBERTARIAS
LOS BARONES DE CUATRO CIENEGAS II
Ricardo Valenzuela

 
Hace un par de meses narraba mi aventura producto de una visita que hiciera al bello pueblo de Coahuila, Cuatro Ciénagas. Describía la belleza sin igual de esa zona, así como su infinito potencial para establecer un especial polo de desarrollo en el cual, liberando la imaginación, en mi pantalla mental emergía una combinación del Silicon Valley, Dubái, Qatar, Las Vegas conformando una región con los ropajes que visten la cuarta etapa de la humanidad: La revolución de la informática, del conocimiento y la tecnología que de forma brillante describe el economista, Paul Romer, en el desarrollo de su Nueva Teoría del Crecimiento.

La visita transcurría exitosamente hasta arribar a la reunión que la cerraba emergiendo las conclusiones de la misma y, sobre todo, un programa claro señalando las acciones requeridas para cubrir las primeras etapas de un proceso de la magnitud requerida.

Sin embargo, cuando el evento tomaba un derrotero político cuajado de repartidores de riqueza con la ausencia de sus creadores, tuve una agresiva intervención la cual, algunos la tomaran como regañada y al narrarla a un buen amigo, la describiera como “la dicha inicua de perder el tiempo y una agresión a los postulados revolucionarios.” Ante tal desenlace, tuve la seguridad mi papel de asesor en el estado de Coahuila, como las democracias mal entendidas, había tenido una corta vida.

Sin embargo, al parecer mi exabrupto ha tenido un efecto positivo y la semana pasada el grupo nos correspondía la visita. El alcalde Villareal, con la venia del gobernador, escoltado de un grupo de empresarios, profesionales y académicos representando la Universidad de Coahuila, arribaba a Tucson para desarrollar un programa de tres días.

Se tenía ya preparado un plan involucrando dos áreas: La académica coordinada por Francisco Marmolejo, responsable del interesante proyecto de la Universidad de Arizona operado desde sus altas esferas y conocido como; Programas para el Hemisferio Oeste el cual, en mi opinión, está convirtiendo a la Universidad en un importante agente para el desarrollo a través del mundo entero, pero no sólo por su academia, sino también por sus inversiones estratégicas.

El otro campo sería el área de inversiones provocadoras del verdadero desarrollo económico la cual, originalmente se me solicitara explorar. Para ello, invité a sumarse al grupo al Ex Secretario de Ciencia y Tecnología del estado de Nuevo México, Mike Orshan, hombre de impresionantes credenciales las que, para infinidad de gente, indican es lo que ha catapultado al gobernador Bill Richardson como serio aspirante a la presidencia de los EU. 

Mike Orshan es el responsable de que el estado de Nuevo México, habiendo partido de cero, en estos momentos sea uno de los lideres en tecnología, nanotecnología e inclusive, le haya arrebatado a Arizona la identificación como el destino para los grandes estudios cinematográficos de Hollywood, los que ahora se han concentrado en Nuevo México para ejecutar sus producciones.

El programa fue realmente intenso incluyendo, además de las reuniones de trabajo, visitas al museo del desierto y a la famosa Biosfera la que, luego de varios frustrados intentos operativos, es ahora responsabilidad de la Universidad de Arizona en donde se llevan a cabo investigaciones científicas capaces de impresionar al mismo Einstein.

Tuvimos también la oportunidad de reunirnos con los principales científicos de la Universidad a cargo de investigaciones de un producto cada vez más escaso y, por lo mismo, con un valor en escalada que lo deba convertir—como el petróleo lo fue en el siglo XX—en el símbolo y la discordia del siglo XXI: El agua.

Fue realmente interesante presenciar la presentación de Mike Orshan describiendo el programa ejecutado en Nuevo México el cual, el gobernador asumiera de forma entusiasta para, como resultado de un agresivo plan de promoción internacional, desembocar en el arribo de cantidad de empresas japonesas, coreanas, europeas que han modificado el entorno del estado catapultando su desarrollo económico.

Siendo Orshan miembro del rebaño demócrata, fue aun más impresionante observar su claro manejo del concepto “mercados libres” y, sobre todo, lo que realmente implica el desarrollo económico en esa difícil sociedad de gobierno e iniciativa privada. Cerraba afirmando no hablaba de nebulosas teorías, sino de una fórmula probada y, en su opinión, aplicable en México a nivel regional, estatal o nacional con grandes posibilidades de éxito como sucediera en Nuevo México.

Con el programa a punto de fenecer, el toque final sería una breve entrevista con el Nuevo rector de la Universidad, Robert Shelton, la cual se consideraba simplemente un protocolo y acto de buena diplomacia de parte de la máxima autoridad en esta importante casa de estudios.

Pero ahora aguardábamos por algo que sería la gran sorpresa. La reunión con el rector se convertía, como afirman los gringos, en la cereza del pastel servido como postre. Robert Shelton, un hombre de figura juvenil, penetraba la sala de reuniones expirando carisma, sencillez y una gran personalidad. Nos informaba ser nativo de Arizona por lo cual, confiesa tener un especial cariño por México afirmando para el no existen las fronteras, cuando miraba hacia Francisco Marmolejo como enviando la señal; “tu trabajo se multiplica.”

La reunión programada para unos cuantos minutos, se prolongaba durante más de media hora en la cual el rector, luego de escuchar con genuino interés, invocando de nuevo a Francisco, procede a comentar novedosos planes de la Universidad que se pueden conjugar con proyectos como el esbozado para Cuatro Ciénagas. Me pareció más que académico, un visionario hombre con gran capacidad de liderazgo y un gran propósito. Al despedirnos aproveché para informarle mi padre fuera uno de los fundadores de la Universidad de Sonora, y de sus antecedentes académicos en Europa. Observé el brillo de interés en sus ojos cuando me pregunta. “Entonces ¿tu padre era europeo?” No, le respondo, solo un sahuaripeño con suerte.

Al abandonar el recinto ya casi anocheciendo, el programa se daba por terminado. Los Barones de Cuatro Ciénagas regresaban a su tierra, sin embargo, en sus rostros se podía observar la transformación sufrida durante estos últimos días, ante la posibilidad de integrar un esfuerzo conjugando fuerzas tan disímbolas.

Ya no invocaban al supremo gobierno como el ente mágico participante en su proyecto. Ahora hablaban de la forma de organizarse para, aprovechando lo disponible en la Universidad y las recetas modernas de promoción económica, sumar sus esfuerzos orientados hacia un propósito común: La creación de riqueza para Cuatro Ciénagas, sus habitantes y, obviamente, para ellos, pero sabiamente distribuida por la mano invisible del mercado.

 

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