Ricardo Valenzuela

Reflexiones Libertarias

Ricardo Valenzuela

More About: Mexican United States Relations

¿APOCALIPSIS O CREATIVA DESTRUCCION?

REFLEXIONES LIBERTARIAS

¿APOCALIPSIS O CREATIVA DESTRUCCION?

PRIMERA PARTE

Ricardo Valenzuela

 

“La historia es una galería de fotografías con unos cuantos originales y muchas copias.”

 

                                               Alexis de Tocqueville

 

 

Al inicio de cada día, un evento que me produjera gran placer al encender mi computadora y conectarme a sucesos mundiales, se ha convertido en algo semejante al terror que en nuestra niñez nos invadía cuando, para ir de pesca a la presa de Hermosillo, debíamos cruzar el barrio de la matanza famoso por sus feroces pandilleros siempre a la caza de los “popis” que se atrevían a invadirlo.

 

El mercado se desploma, el dólar sigue de picada, surge la amenaza de guerra con Irán, el petróleo se dispara a más de $100, el oro rompe la barrera de los $1,000, asesinan a líderes políticos, Rusia de nuevo viste ropajes de imperio diabólico, la crisis hipotecaria amenaza las economías del mundo, los perfectos idiotas regresan en toda América Latina y los políticos gritando “ahí viene el coco,” me dan ganas de regresar a la cama.

 

¿Qué es lo que realmente sucede? ¿El inicio del Apocalipsis? ¿Hacia dónde nos dirigimos? y ¿por qué? Para poder entender este complicado crucigrama debemos de acudir a la fuente que siempre tiene las respuestas más certeras, la historia, pues como afirmara un gran filósofo: “Aquellos que no aprenden de la historia, están condenados a sufrir la repetición de sus agravios.”

 

Desde la aparición del hombre sobre la faz de la tierra, hace 200,000 años, las tribus de Neardentales y Cromañones iniciaron lo que sería la etiqueta distintiva de la humanidad: Una feroz lucha por el afrodisiaco poder y la dominación de sus semejantes. Se iniciaba así el desfile de carniceros y tiranos por todas las culturas y pueblos de la tierra.

 

La avenida de Jesucristo, el primer insurgente de la historia, marca la primera forma real de rebelión en contra de los tiranos de su época: el imperio romano. Pero la conversión al cristianismo del emperador Constantino durante el Siglo II, iniciaba el dominio de la humanidad ahora de parte de la nueva iglesia en la persona de su líder, el Papa. Durante los primeros 15 siglos de esta nueva era, la iglesia, en una jugosa sociedad con las monarquías y su feudalismo, dictaría el formato de la sociedad mundial.

 

Sin embargo, como afirmara Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.” La iglesia, el gran estabilizador durante el primer milenio, iniciaría su descomposición la cual culminara con la toma por asalto de parte de Los Borgia en el papado, y fecundar el campo a una de las grandes transformaciones de la historia cimbrando esa larga sociedad entre reyes y papas.

 

A fines del Siglo XV, la iglesia perdía la habilidad para reformarse y en partes del mundo sería repudiada. La rebelión de Martín Lutero rompería el acuerdo que condenaba a los hombres que no tenían el privilegio de nacer en el seno de la realeza, a una vida de miseria y desesperanza. Cimbraba Europa con La Reforma iniciando sangrientas luchas religiosas culminando en Inglaterra con el reinado de Elizabeth, como el golpe para erradicar el decadente catolicismo de todo el norte del continente.

 

En ese fértil campo los filósofos liberales inician su emergencia. Las ideas de liberales ingleses y escoceses se desbordaban cual recio torrente de liberación del hombre ordinario. Esta corriente cincelaba un evento que modificaría la fisonomía del mundo; el nacimiento del primer país sin las cadenas de la monarquía o de la iglesia: Los Estados Unidos de América, precedido luego por la revolución industrial.

 

Producía también una masiva liberación de gran parte de la humanidad: La independencia de las colonias en América, la abolición de la esclavitud y algo muy peculiar, la separación de Iglesia y Estado. Por primera vez en la historia el hombre común era libre para ir en busca de su felicidad, y entendía la riqueza no era aquel viejo concepto de algo estático que solo se adquiría heredándola, conquistándola o robándola, sino que se podía crear con ingenio y trabajo.

 

En los Estados Unidos, Jefferson aceptaba las aristocracias pero no basadas en linaje, sino en méritos individuales logrados en un campo nivelado para todos. La declaración de Independencia no afirmaba todos los hombres eran iguales en habilidades para, de forma automática, producir luego igualdad de condiciones. Eran iguales ante la ley. 

 

El Siglo XIX sería el siglo de la liberación. Las palabras de Paine resonarían en todos los rincones del planeta: “Sociedad en cualquier forma es una bendición, mientras que gobierno en cualquier estado es un mal necesario, y en el peor es un ente intolerable.” Fue el siglo que cincelara en EU una sociedad individualista cuya fuerza y potencial residía, como lo señalara Tocqueville, en una vigorosa sociedad civil con un gobierno pequeño cuya función fuera la protección de vida, libertad y propiedad.

 

Sin embargo, la fiera naturaleza del ser humano para la dominación de sus semejantes, invernando en el corazón de los enemigos de la libertad, explotaba cual fiero volcán con la primera guerra mundial, evento que marcaba el inicio del proceso que diluyera la libertad conquistada durante el Siglo XIX. La conflagración coincidía con el nacimiento de la peor aberración del siglo en ciernes, el comunismo que devoraría la mitad del globo mientras que al resto lo abrazaba la tiranía.

 

Los nuevos tiranos emergían sedientos de territorios y con rasgos de fascismo. Los comunistas buscando un mundo igualitario esculpido por un Estado más cruel y opresivo que los reyes. Los liberales no cuadraban en esta nueva ecuación y la palabra libertad era de nuevo profana. En el nuevo “mundo libre,” las monarquías y la iglesia cedían el paso a un nuevo establishment: Un grupo secreto de “hombres sabios” cuyo propósito, al igual que fascistas y comunistas, era la dominación total del mundo.

 

Fue en esos años cuando emergió a la luz pública un intrigante documento secreto que se conocería como: “Protocolos de los Sabios de Sion.” Los expertos advertían era la prueba más fehaciente del plan general de la masonería judaica para la dominación del mundo. ¿Verdad o fantasía? No lo sabemos, pero si sabemos era señal de los nuevos tiempos.

 

El establishment, representado por los banqueros más poderosos del mundo, establecía un cartel para controlar los mercados globales: El Fondo de la Reserva Federal, “punta de lanza para un nuevo capitalismo cuajado de esteroides y cartas marcadas. Y en lugar de pan y circo, al pueblo le daban el gran regalo; “democracia.”

 

Pero era sólo en inicio de un proceso a través del cual, los “gobiernos democráticos” se expandiera al mismo ritmo que los ciudadanos perdían sus libertades. Ante la mezcla de capitalismo y democracia (agua y aceite), se elaboraban ya los planes para la segunda guerra mundial.

 

 

 

REFLEXIONES LIBERTARIAS

¿APOCALIPSIS O CREATIVA DESTRUCCION?

PRIMERA PARTE

Ricardo Valenzuela

 

“La historia es una galería de fotografías con unos cuantos originales y muchas copias.”

 

                                               Alexis de Tocqueville

 

 

Al inicio de cada día, un evento que me produjera gran placer al encender mi computadora y conectarme a sucesos mundiales, se ha convertido en algo semejante al terror que en nuestra niñez nos invadía cuando, para ir de pesca a la presa de Hermosillo, debíamos cruzar el barrio de la matanza famoso por sus feroces pandilleros siempre a la caza de los “popis” que se atrevían a invadirlo.

 

El mercado se desploma, el dólar sigue de picada, surge la amenaza de guerra con Irán, el petróleo se dispara a más de $100, el oro rompe la barrera de los $1,000, asesinan a líderes políticos, Rusia de nuevo viste ropajes de imperio diabólico, la crisis hipotecaria amenaza las economías del mundo, los perfectos idiotas regresan en toda América Latina y los políticos gritando “ahí viene el coco,” me dan ganas de regresar a la cama.

 

¿Qué es lo que realmente sucede? ¿El inicio del Apocalipsis? ¿Hacia dónde nos dirigimos? y ¿por qué? Para poder entender este complicado crucigrama debemos de acudir a la fuente que siempre tiene las respuestas más certeras, la historia, pues como afirmara un gran filósofo: “Aquellos que no aprenden de la historia, están condenados a sufrir la repetición de sus agravios.”

 

Desde la aparición del hombre sobre la faz de la tierra, hace 200,000 años, las tribus de Neardentales y Cromañones iniciaron lo que sería la etiqueta distintiva de la humanidad: Una feroz lucha por el afrodisiaco poder y la dominación de sus semejantes. Se iniciaba así el desfile de carniceros y tiranos por todas las culturas y pueblos de la tierra.

 

La avenida de Jesucristo, el primer insurgente de la historia, marca la primera forma real de rebelión en contra de los tiranos de su época: el imperio romano. Pero la conversión al cristianismo del emperador Constantino durante el Siglo II, iniciaba el dominio de la humanidad ahora de parte de la nueva iglesia en la persona de su líder, el Papa. Durante los primeros 15 siglos de esta nueva era, la iglesia, en una jugosa sociedad con las monarquías y su feudalismo, dictaría el formato de la sociedad mundial.

 

Sin embargo, como afirmara Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.” La iglesia, el gran estabilizador durante el primer milenio, iniciaría su descomposición la cual culminara con la toma por asalto de parte de Los Borgia en el papado, y fecundar el campo a una de las grandes transformaciones de la historia cimbrando esa larga sociedad entre reyes y papas.

 

A fines del Siglo XV, la iglesia perdía la habilidad para reformarse y en partes del mundo sería repudiada. La rebelión de Martín Lutero rompería el acuerdo que condenaba a los hombres que no tenían el privilegio de nacer en el seno de la realeza, a una vida de miseria y desesperanza. Cimbraba Europa con La Reforma iniciando sangrientas luchas religiosas culminando en Inglaterra con el reinado de Elizabeth, como el golpe para erradicar el decadente catolicismo de todo el norte del continente.

 

En ese fértil campo los filósofos liberales inician su emergencia. Las ideas de liberales ingleses y escoceses se desbordaban cual recio torrente de liberación del hombre ordinario. Esta corriente cincelaba un evento que modificaría la fisonomía del mundo; el nacimiento del primer país sin las cadenas de la monarquía o de la iglesia: Los Estados Unidos de América, precedido luego por la revolución industrial.

 

Producía también una masiva liberación de gran parte de la humanidad: La independencia de las colonias en América, la abolición de la esclavitud y algo muy peculiar, la separación de Iglesia y Estado. Por primera vez en la historia el hombre común era libre para ir en busca de su felicidad, y entendía la riqueza no era aquel viejo concepto de algo estático que solo se adquiría heredándola, conquistándola o robándola, sino que se podía crear con ingenio y trabajo.

 

En los Estados Unidos, Jefferson aceptaba las aristocracias pero no basadas en linaje, sino en méritos individuales logrados en un campo nivelado para todos. La declaración de Independencia no afirmaba todos los hombres eran iguales en habilidades para, de forma automática, producir luego igualdad de condiciones. Eran iguales ante la ley. 

 

El Siglo XIX sería el siglo de la liberación. Las palabras de Paine resonarían en todos los rincones del planeta: “Sociedad en cualquier forma es una bendición, mientras que gobierno en cualquier estado es un mal necesario, y en el peor es un ente intolerable.” Fue el siglo que cincelara en EU una sociedad individualista cuya fuerza y potencial residía, como lo señalara Tocqueville, en una vigorosa sociedad civil con un gobierno pequeño cuya función fuera la protección de vida, libertad y propiedad.

 

Sin embargo, la fiera naturaleza del ser humano para la dominación de sus semejantes, invernando en el corazón de los enemigos de la libertad, explotaba cual fiero volcán con la primera guerra mundial, evento que marcaba el inicio del proceso que diluyera la libertad conquistada durante el Siglo XIX. La conflagración coincidía con el nacimiento de la peor aberración del siglo en ciernes, el comunismo que devoraría la mitad del globo mientras que al resto lo abrazaba la tiranía.

 

Los nuevos tiranos emergían sedientos de territorios y con rasgos de fascismo. Los comunistas buscando un mundo igualitario esculpido por un Estado más cruel y opresivo que los reyes. Los liberales no cuadraban en esta nueva ecuación y la palabra libertad era de nuevo profana. En el nuevo “mundo libre,” las monarquías y la iglesia cedían el paso a un nuevo establishment: Un grupo secreto de “hombres sabios” cuyo propósito, al igual que fascistas y comunistas, era la dominación total del mundo.

 

Fue en esos años cuando emergió a la luz pública un intrigante documento secreto que se conocería como: “Protocolos de los Sabios de Sion.” Los expertos advertían era la prueba más fehaciente del plan general de la masonería judaica para la dominación del mundo. ¿Verdad o fantasía? No lo sabemos, pero si sabemos era señal de los nuevos tiempos.

 

El establishment, representado por los banqueros más poderosos del mundo, establecía un cartel para controlar los mercados globales: El Fondo de la Reserva Federal, “punta de lanza para un nuevo capitalismo cuajado de esteroides y cartas marcadas. Y en lugar de pan y circo, al pueblo le daban el gran regalo; “democracia.”

 

Pero era sólo en inicio de un proceso a través del cual, los “gobiernos democráticos” se expandiera al mismo ritmo que los ciudadanos perdían sus libertades. Ante la mezcla de capitalismo y democracia (agua y aceite), se elaboraban ya los planes para la segunda guerra mundial.

 

 

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