Ricardo Valenzuela

Reflexiones Libertarias

Ricardo Valenzuela

More About: Mexican United States Relations

MAS LIBERTAD QUE DEMOCRACIA

UN VOTO DE CONFIANZA PARA LA LIBERTAD
Ricardo Valenzuela
Alianza Liberal

Las naciones modernas han podido existir porque el mercado libre es la forma más eficiente de promover la vida pacífica y la cooperación voluntaria entre los individuos. Utilizándolo, es como las naciones desarrolladas han progresado. Hace menos de 200 años la riqueza estaba concentrada en pocas manos. Hoy el cambio es enorme, y ha sido tan marcado que el ciudadano común y corriente de hoy es más rico, por la variedad de cosas de que disfruta, que el legendario Midas, Creso o Luis XIV.  ¿Cual es la razón de esto?

 

El mercado es un fenómeno por demás maravilloso aunque éste no sea apreciado y sin embargo, nuestra vida depende en gran medida de él. Para muestra un botón: Ninguno de nosotros tiene los medios y el conocimiento tecnológico para hacer todo lo necesario y traer una taza de café a la mesa del desayuno. Por ese motivo tampoco podemos encargarnos de todos los demás bienes que utilizamos y consumimos cada día. Por esto, necesitamos un mercado. Sin embargo, por simple y claro que esto parece intelectuales, gente común y por sobre todo los políticos han olvidado que la política partidista nada tiene que ver con producir bienes, alimentos, vestido, automóviles, medicina, vivienda, etc.. Olvidan que cuanto bien se encuentra disponible en el mercado – y que hace nuestra vida mejor y más fácil- es resultado de la laboriosidad e industria de los individuos que trabajan, invierten, producen y comercian. Necesitamos entonces, más de éstos, y menos de aquellos que lo más que producen son promesas y esperanzas fallidas….y regulaciones. 

 

¿Es tan difícil comprender los beneficios del mercado?

 

A lo que los liberales aspiramos es a que el individuo sea capaz de encontrar su propio bienestar a su manera, siempre que no se intente privar a los demás del mismo derecho o impida su esfuerzo por alcanzarlo. En pocas palabras, la idea es que no existan restricciones hechas por el hombre que limiten el desenvolvimiento de la energía creadora del individuo. Lo cual significa que nadie tiene el derecho a inhibir a ningún individuo en ningún sentido, excepto para impedir cualquier acción destructiva hacia los derechos de otros.

 

Para el contexto de México la situación es por demás diferente. 

 

La gente tiende a juzgar al mercado como si éste tuviera sus propios deseos, tomara sus propias decisiones, generara sus propias ganancias, y se le culpa de todas las desgracias ocurridas y por suceder. No es así. Solamente los individuos eligen y actúan. Argumentando que "el mercado carece de compasión", o que "el mercado causa desempleo" se confunde el importante papel que juega el mercado, y provocan planes de acción que agravan los problemas en lugar de resolverlos. Es entonces cuando los verdugos tradicionales utilizan el Estado para dominar ese “peligroso ente”; el mercado, provocando las telarañas de mil cabezas con las que nos han oprimido durante generaciones.

 

¿Por qué nos cuesta entender el camino del progreso?

 

Que maravilla es la sociedad libre y el mercado!!!! Millones de individuos actúan motivados por miles de razones diferentes, buscando miles de objetivos distintos, y a la vez las acciones humanas pueden coordinarse perfectamente para mantener la convivencia pacifica y como decía Adam Smith, “sin pretenderlo y buscando su interés personal, provocan el bienestar común de la sociedad”. Pero el México moderno poco ha entendido este proceso. ¿Es esto realmente tan difícil de comprender?

 

En la actualidad, el espíritu empresarial y visionario se encuentra agonizante. Ahora, es común, que quienquiera que necesite ayuda acuda a las oficinas de gobierno, se pare en las ventanillas del seguro social, inicie una guerrilla, se una a marchas de cientos de personas para exigir un salario más justo, una vivienda digna, un futuro próspero, que me salven mi banco, me cierren la frontera etc…  Si, la vida en las democracias parece ser sencilla. Si no tienes, exige, si te falta protesta, demándale al Estado, pues a fin de cuentas, la democracia moderna no se obtiene si en los pueblos no impera la justicia social. He ahí la gran falacia; “la justicia social la produce el Estado”. Después de 200 años de lo contrario, no nos damos cuenta; “Lo que ha hecho del estado un infierno en la tierra, es que el hombre ha pretendido hacerlo su cielo.”

 

Lo que en mucho ha destrozado a México, es el intervencionismo estatal. Mientras otras naciones salen del subdesarrollo y la pobreza, los mexicanos no hemos entendido los mecanismos tan simples de la generación de la riqueza. Y por si esto fuera poco, desde la cuna las nuevas generaciones de mexicanos son adoctrinados con la errónea idea de que el interés colectivo se encuentra siempre por encima del interés individual, y que todos nuestros anhelos, deseos, y metas personales han de ser dejadas a un lado para conseguir el tan anhelado pacto social o el interés de cualquier otra ilusa colectividad. ¿Por qué razón misteriosa estamos tan cegados? ¿Herencias mentales? ¿Religiosas?.

 

Pero lo más serio de todo es que esa intromisión del Estado en los quehaceres de los ciudadanos, ha acostumbrado por generaciones a millones y millones de mexicanos a vivir de la mano visible del erario público, y hacerles escépticos de los beneficios del mercado para que naturalmente alaben a políticos ineptos que con la “intención” de elevar el nivel de vida de los habitantes, o en aras de la justicia social, o de la liberación nacional, ateten contra la propiedad privada o adoptan otras medidas antiliberales; y de esa manera condenan a la pobreza a los habitantes de un continente que es potencialmente muy rico. Mientras esos habitantes esclavizados--- siguen pidiendo la intervención de ese estado destructor. Esa dependencia es la que le interesa seguir manteniendo al estado, eso es control, control a través de la dependencia de la sociedad.

 

MEXICO NECESITA LIBERTAD MAS QUE DEMOCRACIA

Ricardo Valenzuela

 

Con un gobierno nuevo ¿Que puede hacerse?¿Qué podríamos recomendarle al presiente electo de México y a su grupo de colaboradores?

 

-Primero: Que les quede claro la cuestión central en materia de Ciencia Política. Es por demás necesario definir quién tomará las decisiones dentro del contexto social, el Estado o el individuo. La respuesta es muy sencilla. En una sociedad libre es el mismo individuo quien lleva acabo estas decisiones. En una sociedad política, es el Gobierno quien posee la autoridad para decidir en materia de opciones públicas. Los arquitectos sociales de hoy deben de entender claramente que el poder de coerción gubernamental no tiene la capacidad para organizar y diseñar el orden social. Lo seguro es esto, las sociedades fundamentadas sobre la amenaza de coerción carecen de libertad, y por lo mismo, son ineficientes.

 

-Segundo: Habría que recalcarles que los arquitectos sociales y políticos de la actualidad se jactan por el hecho de no estar comprometidos con ninguna ideología o tendencia política, creyendo que esto les hace más científicos o maduros, cuando la verdad es que no es posible presentar ningún análisis que estudie al hombre como miembro de un orden social sin estar influidos por alguna manera de pensamiento. En lo que concierne a la teoría política, no existen posiciones neutrales. Siempre es necesario antes de iniciar cualquier análisis político, definir cuales serán los principios de carácter general que conforman el fundamento de nuestra manera de pensar, es decir, los lineamientos intelectuales que nos ayudarán a explicar las relaciones de causa y efecto del medio social en el que se desarrolla el hombre. Pocos entienden el hecho de que las ideas tienen consecuencias. SE REQUIERE CLARIDAD.

 

“En el mundo de la realidad, de la vida y de la acción humana, no hay tal cosa de interés independiente de las ideas. Lo que el hombre considera su interés, es el producto de sus ideas.”    Von Mises.

 

-Tercero: Hacerles entender de una vez por todas que la ayuda estatal nunca ha podido ser capaz de generar riqueza y aumentar el nivel de vida de las gentes. La única solución para promover el desarrollo ha sido, a lo largo de la historia, el mercado libre, la visión empresarial y la responsabilidad individual. Ese odiado concepto tanto por la iglesia como por el Estado; la ambición individual que hace a millones de seres el trabajar, competir, sudar, endeudarse, sufrir para producir utilidades y crear riqueza.. Y lo seguirá siendo.

 

-Cuarto: Se habla de una nueva etapa para México, una etapa de democracia y libertades políticas. Habría que preguntarse si las libertades políticas ¿Son realmente libertades sin la posibilidad del libre intercambio de bienes y servicios? ¿Que bien me hace tener la posibilidad del voto, si aquél a quien yo delego una responsabilidad no velará en favor de mi libertad, mi propiedad, mi patrimonio y esfera privada? La libertad económica es un excelente método para reducir el poder de un gobierno centralizado y poner la capacidad de elección directamente en las manos del individuo. Mientras en México no tengamos libertad económica absoluta, no tendremos libertad de ninguna especie.

 

Pero, ¿Porqué debiera el gobierno del Felipe Calderón darle un “voto de confianza a la libertad” ?

 

Si algo debe de quedar en claro es que la defensa del mercado y la sociedad libre no sólo se justifica por razones de eficiencia económica. Porque aunque el mercado fuese un pésimo asignador de recursos, aún así debiésemos de defenderlo porque es el único sistema donde los derechos propios del hombre tienen cabida y respeto. Si los beneficios obvios el mercado no son suficientes para convencer a la gente de la necesidad de una sociedad libre. ¿Cual es entonces el argumento necesario? Reconocer que las personas tienen vidas propias, y que es posible que ellas busquen libremente su felicidad. Ese pequeño parrafito de la constitución Americana que ha sido el secreto de su éxito.

 

¿Es muy tarde para cambiar?

 

Creeo que no.

 

La verdadera utopía es algo que arrebata a los auténticos liberales que visualizamos un mundo libre que esté en capacidad de proporcionar a cada cual lo que más anhela: una vida relativamente tranquila y con disponibilidad de los medios adecuados para realizarla. Nuestro siglo ya ha de ser recordado, no obstante, como el siglo durante el cual un grupo de locos obcecados (apoyados por la academia alrededor del mundo) sometieron a gran parte de la humanidad a crueles situaciones subyugados por los cantos de sirena que les decían que eran capaces de planear y producir el orden social con todas sus maravillosas instituciones.

 

El grito de la humanidad a lo largo de los siglos ha sido el grito por la libertad. Los valores que hoy tenemos los tenemos gracias a que hubo quienes, en su momento, y a su manera, tuvieron la fuerza para ir contra la corriente. Lo mismo esperamos ocurra en el futuro. El parto de aquello que es nuevo y diferente siempre es doloroso. Y jamás complacerá a todos por igual, aquello que surja de las pruebas y los ensayos. Pero aún así hemos de estar dispuestos a defender la libertad pues de ella depende (y no de ningún sabelotodo) que encontremos respuestas y alternativas a lo que hoy nos aflige y preocupa.

 

Todo conservadurismo es mera nostalgia por el pasado. El liberal no es un nostálgico sino alguien que confía en la sabiduría de las generaciones pasadas sin descuidar el hecho de que pudieron estar equivocadas, ni está dispuesto a empeñar el futuro en aras de un cadáver.

 

Así es: la historia es la maestra de la vida; constituída, sobre todo, por historias personales de millones de individuos anónimos que sufrieron y sufrirán, que se apartaron de la costumbre y se apartarán, que nadaron contra corriente y nadarán, todo en pos de lo nuevo, lo diferente, lo distinto. La rueda de la Historia los muele y a cambio nos deja la esencia misma de la libertad: el progreso, el cambio, lo espontáneo, lo jamás planificado. Eso es lo que México aspira y puede lograr en este nuevo orden. Los mexicanos tenemos la palabra.

 

 

UN VOTO DE CONFIANZA PARA LA LIBERTAD

Ricardo Valenzuela y David Martinez

Alianza Liberal

 

 

Las naciones modernas han podido existir porque el mercado libre es la forma más eficiente de promover la vida pacífica y la cooperación voluntaria entre los individuos. Utilizándolo, es como las naciones desarrolladas han progresado. Hace menos de 200 años la riqueza estaba concentrada en pocas manos. Hoy el cambio es enorme, y ha sido tan marcado que el ciudadano común y corriente de hoy es más rico, por la variedad de cosas de que disfruta, que el legendario Midas, Creso o Luis XIV.  ¿Cual es la razón de esto?

 

El mercado es un fenómeno por demás maravilloso aunque éste no sea apreciado y sin embargo, nuestra vida depende en gran medida de él. Para muestra un botón: Ninguno de nosotros tiene los medios y el conocimiento tecnológico para hacer todo lo necesario y traer una taza de café a la mesa del desayuno. Por ese motivo tampoco podemos encargarnos de todos los demás bienes que utilizamos y consumimos cada día. Por esto, necesitamos un mercado. Sin embargo, por simple y claro que esto parece intelectuales, gente común y por sobre todo los políticos han olvidado que la política partidista nada tiene que ver con producir bienes, alimentos, vestido, automóviles, medicina, vivienda, etc.. Olvidan que cuanto bien se encuentra disponible en el mercado – y que hace nuestra vida mejor y más fácil- es resultado de la laboriosidad e industria de los individuos que trabajan, invierten, producen y comercian. Necesitamos entonces, más de éstos, y menos de aquellos que lo más que producen son promesas y esperanzas fallidas….y regulaciones. 

 

¿Es tan difícil comprender los beneficios del mercado?

 

A lo que los liberales aspiramos es a que el individuo sea capaz de encontrar su propio bienestar a su manera, siempre que no se intente privar a los demás del mismo derecho o impida su esfuerzo por alcanzarlo. En pocas palabras, la idea es que no existan restricciones hechas por el hombre que limiten el desenvolvimiento de la energía creadora del individuo. Lo cual significa que nadie tiene el derecho a inhibir a ningún individuo en ningún sentido, excepto para impedir cualquier acción destructiva hacia los derechos de otros.

 

Para el contexto de México la situación es por demás diferente. 

 

La gente tiende a juzgar al mercado como si éste tuviera sus propios deseos, tomara sus propias decisiones, generara sus propias ganancias, y se le culpa de todas las desgracias ocurridas y por suceder. No es así. Solamente los individuos eligen y actúan. Argumentando que "el mercado carece de compasión", o que "el mercado causa desempleo" se confunde el importante papel que juega el mercado, y provocan planes de acción que agravan los problemas en lugar de resolverlos. Es entonces cuando los verdugos tradicionales utilizan el Estado para dominar ese “peligroso ente”; el mercado, provocando las telarañas de mil cabezas con las que nos han oprimido durante generaciones.

 

¿Por qué nos cuesta entender el camino del progreso?

 

Que maravilla es la sociedad libre y el mercado!!!! Millones de individuos actúan motivados por miles de razones diferentes, buscando miles de objetivos distintos, y a la vez las acciones humanas pueden coordinarse perfectamente para mantener la convivencia pacifica y como decía Adam Smith, “sin pretenderlo y buscando su interés personal, provocan el bienestar común de la sociedad”. Pero el México moderno poco ha entendido este proceso. ¿Es esto realmente tan difícil de comprender?

 

En la actualidad, el espíritu empresarial y visionario se encuentra agonizante. Ahora, es común, que quienquiera que necesite ayuda acuda a las oficinas de gobierno, se pare en las ventanillas del seguro social, inicie una guerrilla, se una a marchas de cientos de personas para exigir un salario más justo, una vivienda digna, un futuro próspero, que me salven mi banco, me cierren la frontera etc…  Si, la vida en las democracias parece ser sencilla. Si no tienes, exige, si te falta protesta, demándale al Estado, pues a fin de cuentas, la democracia moderna no se obtiene si en los pueblos no impera la justicia social. He ahí la gran falacia; “la justicia social la produce el Estado”. Después de 200 años de lo contrario, no nos damos cuenta; “Lo que ha hecho del estado un infierno en la tierra, es que el hombre ha pretendido hacerlo su cielo.”

 

Lo que en mucho ha destrozado a México, es el intervencionismo estatal. Mientras otras naciones salen del subdesarrollo y la pobreza, los mexicanos no hemos entendido los mecanismos tan simples de la generación de la riqueza. Y por si esto fuera poco, desde la cuna las nuevas generaciones de mexicanos son adoctrinados con la errónea idea de que el interés colectivo se encuentra siempre por encima del interés individual, y que todos nuestros anhelos, deseos, y metas personales han de ser dejadas a un lado para conseguir el tan anhelado pacto social o el interés de cualquier otra ilusa colectividad. ¿Por qué razón misteriosa estamos tan cegados? ¿Herencias mentales? ¿Religiosas?.

 

Pero lo más serio de todo es que esa intromisión del Estado en los quehaceres de los ciudadanos, ha acostumbrado por generaciones a millones y millones de mexicanos a vivir de la mano visible del erario público, y hacerles escépticos de los beneficios del mercado para que naturalmente alaben a políticos ineptos que con la “intención” de elevar el nivel de vida de los habitantes, o en aras de la justicia social, o de la liberación nacional, ateten contra la propiedad privada o adoptan otras medidas antiliberales; y de esa manera condenan a la pobreza a los habitantes de un continente que es potencialmente muy rico. Mientras esos habitantes esclavizados--- siguen pidiendo la intervención de ese estado destructor. Esa dependencia es la que le interesa seguir manteniendo al estado, eso es control, control a través de la dependencia de la sociedad.

 

MEXICO NECESITA LIBERTAD MAS QUE DEMOCRACIA

Ricardo Valenzuela

 

Con un gobierno nuevo ¿Que puede hacerse?¿Qué podríamos recomendarle al presiente electo de México y a su grupo de colaboradores?

 

-Primero: Que les quede claro la cuestión central en materia de Ciencia Política. Es por demás necesario definir quién tomará las decisiones dentro del contexto social, el Estado o el individuo. La respuesta es muy sencilla. En una sociedad libre es el mismo individuo quien lleva acabo estas decisiones. En una sociedad política, es el Gobierno quien posee la autoridad para decidir en materia de opciones públicas. Los arquitectos sociales de hoy deben de entender claramente que el poder de coerción gubernamental no tiene la capacidad para organizar y diseñar el orden social. Lo seguro es esto, las sociedades fundamentadas sobre la amenaza de coerción carecen de libertad, y por lo mismo, son ineficientes.

 

-Segundo: Habría que recalcarles que los arquitectos sociales y políticos de la actualidad se jactan por el hecho de no estar comprometidos con ninguna ideología o tendencia política, creyendo que esto les hace más científicos o maduros, cuando la verdad es que no es posible presentar ningún análisis que estudie al hombre como miembro de un orden social sin estar influidos por alguna manera de pensamiento. En lo que concierne a la teoría política, no existen posiciones neutrales. Siempre es necesario antes de iniciar cualquier análisis político, definir cuales serán los principios de carácter general que conforman el fundamento de nuestra manera de pensar, es decir, los lineamientos intelectuales que nos ayudarán a explicar las relaciones de causa y efecto del medio social en el que se desarrolla el hombre. Pocos entienden el hecho de que las ideas tienen consecuencias. SE REQUIERE CLARIDAD.

 

“En el mundo de la realidad, de la vida y de la acción humana, no hay tal cosa de interés independiente de las ideas. Lo que el hombre considera su interés, es el producto de sus ideas.”    Von Mises.

 

-Tercero: Hacerles entender de una vez por todas que la ayuda estatal nunca ha podido ser capaz de generar riqueza y aumentar el nivel de vida de las gentes. La única solución para promover el desarrollo ha sido, a lo largo de la historia, el mercado libre, la visión empresarial y la responsabilidad individual. Ese odiado concepto tanto por la iglesia como por el Estado; la ambición individual que hace a millones de seres el trabajar, competir, sudar, endeudarse, sufrir para producir utilidades y crear riqueza.. Y lo seguirá siendo.

 

-Cuarto: Se habla de una nueva etapa para México, una etapa de democracia y libertades políticas. Habría que preguntarse si las libertades políticas ¿Son realmente libertades sin la posibilidad del libre intercambio de bienes y servicios? ¿Que bien me hace tener la posibilidad del voto, si aquél a quien yo delego una responsabilidad no velará en favor de mi libertad, mi propiedad, mi patrimonio y esfera privada? La libertad económica es un excelente método para reducir el poder de un gobierno centralizado y poner la capacidad de elección directamente en las manos del individuo. Mientras en México no tengamos libertad económica absoluta, no tendremos libertad de ninguna especie.

 

Pero, ¿Porqué debiera el gobierno del Felipe Calderón darle un “voto de confianza a la libertad” ?

 

Si algo debe de quedar en claro es que la defensa del mercado y la sociedad libre no sólo se justifica por razones de eficiencia económica. Porque aunque el mercado fuese un pésimo asignador de recursos, aún así debiésemos de defenderlo porque es el único sistema donde los derechos propios del hombre tienen cabida y respeto. Si los beneficios obvios el mercado no son suficientes para convencer a la gente de la necesidad de una sociedad libre. ¿Cual es entonces el argumento necesario? Reconocer que las personas tienen vidas propias, y que es posible que ellas busquen libremente su felicidad. Ese pequeño parrafito de la constitución Americana que ha sido el secreto de su éxito.

 

¿Es muy tarde para cambiar?

 

Creeo que no.

 

La verdadera utopía es algo que arrebata a los auténticos liberales que visualizamos un mundo libre que esté en capacidad de proporcionar a cada cual lo que más anhela: una vida relativamente tranquila y con disponibilidad de los medios adecuados para realizarla. Nuestro siglo ya ha de ser recordado, no obstante, como el siglo durante el cual un grupo de locos obcecados (apoyados por la academia alrededor del mundo) sometieron a gran parte de la humanidad a crueles situaciones subyugados por los cantos de sirena que les decían que eran capaces de planear y producir el orden social con todas sus maravillosas instituciones.

 

El grito de la humanidad a lo largo de los siglos ha sido el grito por la libertad. Los valores que hoy tenemos los tenemos gracias a que hubo quienes, en su momento, y a su manera, tuvieron la fuerza para ir contra la corriente. Lo mismo esperamos ocurra en el futuro. El parto de aquello que es nuevo y diferente siempre es doloroso. Y jamás complacerá a todos por igual, aquello que surja de las pruebas y los ensayos. Pero aún así hemos de estar dispuestos a defender la libertad pues de ella depende (y no de ningún sabelotodo) que encontremos respuestas y alternativas a lo que hoy nos aflige y preocupa.

 

Todo conservadurismo es mera nostalgia por el pasado. El liberal no es un nostálgico sino alguien que confía en la sabiduría de las generaciones pasadas sin descuidar el hecho de que pudieron estar equivocadas, ni está dispuesto a empeñar el futuro en aras de un cadáver.

 

Así es: la historia es la maestra de la vida; constituída, sobre todo, por historias personales de millones de individuos anónimos que sufrieron y sufrirán, que se apartaron de la costumbre y se apartarán, que nadaron contra corriente y nadarán, todo en pos de lo nuevo, lo diferente, lo distinto. La rueda de la Historia los muele y a cambio nos deja la esencia misma de la libertad: el progreso, el cambio, lo espontáneo, lo jamás planificado. Eso es lo que México aspira y puede lograr en este nuevo orden. Los mexicanos tenemos la palabra.

 

UN VOTO DE CONFIANZA PARA LA LIBERTAD

Ricardo Valenzuela y David Martinez

Alianza Liberal

 

 

Las naciones modernas han podido existir porque el mercado libre es la forma más eficiente de promover la vida pacífica y la cooperación voluntaria entre los individuos. Utilizándolo, es como las naciones desarrolladas han progresado. Hace menos de 200 años la riqueza estaba concentrada en pocas manos. Hoy el cambio es enorme, y ha sido tan marcado que el ciudadano común y corriente de hoy es más rico, por la variedad de cosas de que disfruta, que el legendario Midas, Creso o Luis XIV.  ¿Cual es la razón de esto?

 

El mercado es un fenómeno por demás maravilloso aunque éste no sea apreciado y sin embargo, nuestra vida depende en gran medida de él. Para muestra un botón: Ninguno de nosotros tiene los medios y el conocimiento tecnológico para hacer todo lo necesario y traer una taza de café a la mesa del desayuno. Por ese motivo tampoco podemos encargarnos de todos los demás bienes que utilizamos y consumimos cada día. Por esto, necesitamos un mercado. Sin embargo, por simple y claro que esto parece intelectuales, gente común y por sobre todo los políticos han olvidado que la política partidista nada tiene que ver con producir bienes, alimentos, vestido, automóviles, medicina, vivienda, etc.. Olvidan que cuanto bien se encuentra disponible en el mercado – y que hace nuestra vida mejor y más fácil- es resultado de la laboriosidad e industria de los individuos que trabajan, invierten, producen y comercian. Necesitamos entonces, más de éstos, y menos de aquellos que lo más que producen son promesas y esperanzas fallidas….y regulaciones. 

 

¿Es tan difícil comprender los beneficios del mercado?

 

A lo que los liberales aspiramos es a que el individuo sea capaz de encontrar su propio bienestar a su manera, siempre que no se intente privar a los demás del mismo derecho o impida su esfuerzo por alcanzarlo. En pocas palabras, la idea es que no existan restricciones hechas por el hombre que limiten el desenvolvimiento de la energía creadora del individuo. Lo cual significa que nadie tiene el derecho a inhibir a ningún individuo en ningún sentido, excepto para impedir cualquier acción destructiva hacia los derechos de otros.

 

Para el contexto de México la situación es por demás diferente. 

 

La gente tiende a juzgar al mercado como si éste tuviera sus propios deseos, tomara sus propias decisiones, generara sus propias ganancias, y se le culpa de todas las desgracias ocurridas y por suceder. No es así. Solamente los individuos eligen y actúan. Argumentando que "el mercado carece de compasión", o que "el mercado causa desempleo" se confunde el importante papel que juega el mercado, y provocan planes de acción que agravan los problemas en lugar de resolverlos. Es entonces cuando los verdugos tradicionales utilizan el Estado para dominar ese “peligroso ente”; el mercado, provocando las telarañas de mil cabezas con las que nos han oprimido durante generaciones.

 

¿Por qué nos cuesta entender el camino del progreso?

 

Que maravilla es la sociedad libre y el mercado!!!! Millones de individuos actúan motivados por miles de razones diferentes, buscando miles de objetivos distintos, y a la vez las acciones humanas pueden coordinarse perfectamente para mantener la convivencia pacifica y como decía Adam Smith, “sin pretenderlo y buscando su interés personal, provocan el bienestar común de la sociedad”. Pero el México moderno poco ha entendido este proceso. ¿Es esto realmente tan difícil de comprender?

 

En la actualidad, el espíritu empresarial y visionario se encuentra agonizante. Ahora, es común, que quienquiera que necesite ayuda acuda a las oficinas de gobierno, se pare en las ventanillas del seguro social, inicie una guerrilla, se una a marchas de cientos de personas para exigir un salario más justo, una vivienda digna, un futuro próspero, que me salven mi banco, me cierren la frontera etc…  Si, la vida en las democracias parece ser sencilla. Si no tienes, exige, si te falta protesta, demándale al Estado, pues a fin de cuentas, la democracia moderna no se obtiene si en los pueblos no impera la justicia social. He ahí la gran falacia; “la justicia social la produce el Estado”. Después de 200 años de lo contrario, no nos damos cuenta; “Lo que ha hecho del estado un infierno en la tierra, es que el hombre ha pretendido hacerlo su cielo.”

 

Lo que en mucho ha destrozado a México, es el intervencionismo estatal. Mientras otras naciones salen del subdesarrollo y la pobreza, los mexicanos no hemos entendido los mecanismos tan simples de la generación de la riqueza. Y por si esto fuera poco, desde la cuna las nuevas generaciones de mexicanos son adoctrinados con la errónea idea de que el interés colectivo se encuentra siempre por encima del interés individual, y que todos nuestros anhelos, deseos, y metas personales han de ser dejadas a un lado para conseguir el tan anhelado pacto social o el interés de cualquier otra ilusa colectividad. ¿Por qué razón misteriosa estamos tan cegados? ¿Herencias mentales? ¿Religiosas?.

 

Pero lo más serio de todo es que esa intromisión del Estado en los quehaceres de los ciudadanos, ha acostumbrado por generaciones a millones y millones de mexicanos a vivir de la mano visible del erario público, y hacerles escépticos de los beneficios del mercado para que naturalmente alaben a políticos ineptos que con la “intención” de elevar el nivel de vida de los habitantes, o en aras de la justicia social, o de la liberación nacional, ateten contra la propiedad privada o adoptan otras medidas antiliberales; y de esa manera condenan a la pobreza a los habitantes de un continente que es potencialmente muy rico. Mientras esos habitantes esclavizados--- siguen pidiendo la intervención de ese estado destructor. Esa dependencia es la que le interesa seguir manteniendo al estado, eso es control, control a través de la dependencia de la sociedad.

 

MEXICO NECESITA LIBERTAD MAS QUE DEMOCRACIA

Ricardo Valenzuela

 

Con un gobierno nuevo ¿Que puede hacerse?¿Qué podríamos recomendarle al presiente electo de México y a su grupo de colaboradores?

 

-Primero: Que les quede claro la cuestión central en materia de Ciencia Política. Es por demás necesario definir quién tomará las decisiones dentro del contexto social, el Estado o el individuo. La respuesta es muy sencilla. En una sociedad libre es el mismo individuo quien lleva acabo estas decisiones. En una sociedad política, es el Gobierno quien posee la autoridad para decidir en materia de opciones públicas. Los arquitectos sociales de hoy deben de entender claramente que el poder de coerción gubernamental no tiene la capacidad para organizar y diseñar el orden social. Lo seguro es esto, las sociedades fundamentadas sobre la amenaza de coerción carecen de libertad, y por lo mismo, son ineficientes.

 

-Segundo: Habría que recalcarles que los arquitectos sociales y políticos de la actualidad se jactan por el hecho de no estar comprometidos con ninguna ideología o tendencia política, creyendo que esto les hace más científicos o maduros, cuando la verdad es que no es posible presentar ningún análisis que estudie al hombre como miembro de un orden social sin estar influidos por alguna manera de pensamiento. En lo que concierne a la teoría política, no existen posiciones neutrales. Siempre es necesario antes de iniciar cualquier análisis político, definir cuales serán los principios de carácter general que conforman el fundamento de nuestra manera de pensar, es decir, los lineamientos intelectuales que nos ayudarán a explicar las relaciones de causa y efecto del medio social en el que se desarrolla el hombre. Pocos entienden el hecho de que las ideas tienen consecuencias. SE REQUIERE CLARIDAD.

 

“En el mundo de la realidad, de la vida y de la acción humana, no hay tal cosa de interés independiente de las ideas. Lo que el hombre considera su interés, es el producto de sus ideas.”    Von Mises.

 

-Tercero: Hacerles entender de una vez por todas que la ayuda estatal nunca ha podido ser capaz de generar riqueza y aumentar el nivel de vida de las gentes. La única solución para promover el desarrollo ha sido, a lo largo de la historia, el mercado libre, la visión empresarial y la responsabilidad individual. Ese odiado concepto tanto por la iglesia como por el Estado; la ambición individual que hace a millones de seres el trabajar, competir, sudar, endeudarse, sufrir para producir utilidades y crear riqueza.. Y lo seguirá siendo.

 

-Cuarto: Se habla de una nueva etapa para México, una etapa de democracia y libertades políticas. Habría que preguntarse si las libertades políticas ¿Son realmente libertades sin la posibilidad del libre intercambio de bienes y servicios? ¿Que bien me hace tener la posibilidad del voto, si aquél a quien yo delego una responsabilidad no velará en favor de mi libertad, mi propiedad, mi patrimonio y esfera privada? La libertad económica es un excelente método para reducir el poder de un gobierno centralizado y poner la capacidad de elección directamente en las manos del individuo. Mientras en México no tengamos libertad económica absoluta, no tendremos libertad de ninguna especie.

 

Pero, ¿Porqué debiera el gobierno del Felipe Calderón darle un “voto de confianza a la libertad” ?

 

Si algo debe de quedar en claro es que la defensa del mercado y la sociedad libre no sólo se justifica por razones de eficiencia económica. Porque aunque el mercado fuese un pésimo asignador de recursos, aún así debiésemos de defenderlo porque es el único sistema donde los derechos propios del hombre tienen cabida y respeto. Si los beneficios obvios el mercado no son suficientes para convencer a la gente de la necesidad de una sociedad libre. ¿Cual es entonces el argumento necesario? Reconocer que las personas tienen vidas propias, y que es posible que ellas busquen libremente su felicidad. Ese pequeño parrafito de la constitución Americana que ha sido el secreto de su éxito.

 

¿Es muy tarde para cambiar?

 

Creeo que no.

 

La verdadera utopía es algo que arrebata a los auténticos liberales que visualizamos un mundo libre que esté en capacidad de proporcionar a cada cual lo que más anhela: una vida relativamente tranquila y con disponibilidad de los medios adecuados para realizarla. Nuestro siglo ya ha de ser recordado, no obstante, como el siglo durante el cual un grupo de locos obcecados (apoyados por la academia alrededor del mundo) sometieron a gran parte de la humanidad a crueles situaciones subyugados por los cantos de sirena que les decían que eran capaces de planear y producir el orden social con todas sus maravillosas instituciones.

 

El grito de la humanidad a lo largo de los siglos ha sido el grito por la libertad. Los valores que hoy tenemos los tenemos gracias a que hubo quienes, en su momento, y a su manera, tuvieron la fuerza para ir contra la corriente. Lo mismo esperamos ocurra en el futuro. El parto de aquello que es nuevo y diferente siempre es doloroso. Y jamás complacerá a todos por igual, aquello que surja de las pruebas y los ensayos. Pero aún así hemos de estar dispuestos a defender la libertad pues de ella depende (y no de ningún sabelotodo) que encontremos respuestas y alternativas a lo que hoy nos aflige y preocupa.

 

Todo conservadurismo es mera nostalgia por el pasado. El liberal no es un nostálgico sino alguien que confía en la sabiduría de las generaciones pasadas sin descuidar el hecho de que pudieron estar equivocadas, ni está dispuesto a empeñar el futuro en aras de un cadáver.

 

Así es: la historia es la maestra de la vida; constituída, sobre todo, por historias personales de millones de individuos anónimos que sufrieron y sufrirán, que se apartaron de la costumbre y se apartarán, que nadaron contra corriente y nadarán, todo en pos de lo nuevo, lo diferente, lo distinto. La rueda de la Historia los muele y a cambio nos deja la esencia misma de la libertad: el progreso, el cambio, lo espontáneo, lo jamás planificado. Eso es lo que México aspira y puede lograr en este nuevo orden. Los mexicanos tenemos la palabra.

 

UN VOTO DE CONFIANZA PARA LA LIBERTAD

Ricardo Valenzuela y David Martinez

Alianza Liberal

 

 

Las naciones modernas han podido existir porque el mercado libre es la forma más eficiente de promover la vida pacífica y la cooperación voluntaria entre los individuos. Utilizándolo, es como las naciones desarrolladas han progresado. Hace menos de 200 años la riqueza estaba concentrada en pocas manos. Hoy el cambio es enorme, y ha sido tan marcado que el ciudadano común y corriente de hoy es más rico, por la variedad de cosas de que disfruta, que el legendario Midas, Creso o Luis XIV.  ¿Cual es la razón de esto?

 

El mercado es un fenómeno por demás maravilloso aunque éste no sea apreciado y sin embargo, nuestra vida depende en gran medida de él. Para muestra un botón: Ninguno de nosotros tiene los medios y el conocimiento tecnológico para hacer todo lo necesario y traer una taza de café a la mesa del desayuno. Por ese motivo tampoco podemos encargarnos de todos los demás bienes que utilizamos y consumimos cada día. Por esto, necesitamos un mercado. Sin embargo, por simple y claro que esto parece intelectuales, gente común y por sobre todo los políticos han olvidado que la política partidista nada tiene que ver con producir bienes, alimentos, vestido, automóviles, medicina, vivienda, etc.. Olvidan que cuanto bien se encuentra disponible en el mercado – y que hace nuestra vida mejor y más fácil- es resultado de la laboriosidad e industria de los individuos que trabajan, invierten, producen y comercian. Necesitamos entonces, más de éstos, y menos de aquellos que lo más que producen son promesas y esperanzas fallidas….y regulaciones. 

 

¿Es tan difícil comprender los beneficios del mercado?

 

A lo que los liberales aspiramos es a que el individuo sea capaz de encontrar su propio bienestar a su manera, siempre que no se intente privar a los demás del mismo derecho o impida su esfuerzo por alcanzarlo. En pocas palabras, la idea es que no existan restricciones hechas por el hombre que limiten el desenvolvimiento de la energía creadora del individuo. Lo cual significa que nadie tiene el derecho a inhibir a ningún individuo en ningún sentido, excepto para impedir cualquier acción destructiva hacia los derechos de otros.

 

Para el contexto de México la situación es por demás diferente. 

 

La gente tiende a juzgar al mercado como si éste tuviera sus propios deseos, tomara sus propias decisiones, generara sus propias ganancias, y se le culpa de todas las desgracias ocurridas y por suceder. No es así. Solamente los individuos eligen y actúan. Argumentando que "el mercado carece de compasión", o que "el mercado causa desempleo" se confunde el importante papel que juega el mercado, y provocan planes de acción que agravan los problemas en lugar de resolverlos. Es entonces cuando los verdugos tradicionales utilizan el Estado para dominar ese “peligroso ente”; el mercado, provocando las telarañas de mil cabezas con las que nos han oprimido durante generaciones.

 

¿Por qué nos cuesta entender el camino del progreso?

 

Que maravilla es la sociedad libre y el mercado!!!! Millones de individuos actúan motivados por miles de razones diferentes, buscando miles de objetivos distintos, y a la vez las acciones humanas pueden coordinarse perfectamente para mantener la convivencia pacifica y como decía Adam Smith, “sin pretenderlo y buscando su interés personal, provocan el bienestar común de la sociedad”. Pero el México moderno poco ha entendido este proceso. ¿Es esto realmente tan difícil de comprender?

 

En la actualidad, el espíritu empresarial y visionario se encuentra agonizante. Ahora, es común, que quienquiera que necesite ayuda acuda a las oficinas de gobierno, se pare en las ventanillas del seguro social, inicie una guerrilla, se una a marchas de cientos de personas para exigir un salario más justo, una vivienda digna, un futuro próspero, que me salven mi banco, me cierren la frontera etc…  Si, la vida en las democracias parece ser sencilla. Si no tienes, exige, si te falta protesta, demándale al Estado, pues a fin de cuentas, la democracia moderna no se obtiene si en los pueblos no impera la justicia social. He ahí la gran falacia; “la justicia social la produce el Estado”. Después de 200 años de lo contrario, no nos damos cuenta; “Lo que ha hecho del estado un infierno en la tierra, es que el hombre ha pretendido hacerlo su cielo.”

 

Lo que en mucho ha destrozado a México, es el intervencionismo estatal. Mientras otras naciones salen del subdesarrollo y la pobreza, los mexicanos no hemos entendido los mecanismos tan simples de la generación de la riqueza. Y por si esto fuera poco, desde la cuna las nuevas generaciones de mexicanos son adoctrinados con la errónea idea de que el interés colectivo se encuentra siempre por encima del interés individual, y que todos nuestros anhelos, deseos, y metas personales han de ser dejadas a un lado para conseguir el tan anhelado pacto social o el interés de cualquier otra ilusa colectividad. ¿Por qué razón misteriosa estamos tan cegados? ¿Herencias mentales? ¿Religiosas?.

 

Pero lo más serio de todo es que esa intromisión del Estado en los quehaceres de los ciudadanos, ha acostumbrado por generaciones a millones y millones de mexicanos a vivir de la mano visible del erario público, y hacerles escépticos de los beneficios del mercado para que naturalmente alaben a políticos ineptos que con la “intención” de elevar el nivel de vida de los habitantes, o en aras de la justicia social, o de la liberación nacional, ateten contra la propiedad privada o adoptan otras medidas antiliberales; y de esa manera condenan a la pobreza a los habitantes de un continente que es potencialmente muy rico. Mientras esos habitantes esclavizados--- siguen pidiendo la intervención de ese estado destructor. Esa dependencia es la que le interesa seguir manteniendo al estado, eso es control, control a través de la dependencia de la sociedad.

 

MEXICO NECESITA LIBERTAD MAS QUE DEMOCRACIA
Segunda Parte 

Ricardo Valenzuela

 

Con un gobierno nuevo ¿Que puede hacerse?¿Qué podríamos recomendarle al presiente electo de México y a su grupo de colaboradores?

 

-Primero: Que les quede claro la cuestión central en materia de Ciencia Política. Es por demás necesario definir quién tomará las decisiones dentro del contexto social, el Estado o el individuo. La respuesta es muy sencilla. En una sociedad libre es el mismo individuo quien lleva acabo estas decisiones. En una sociedad política, es el Gobierno quien posee la autoridad para decidir en materia de opciones públicas. Los arquitectos sociales de hoy deben de entender claramente que el poder de coerción gubernamental no tiene la capacidad para organizar y diseñar el orden social. Lo seguro es esto, las sociedades fundamentadas sobre la amenaza de coerción carecen de libertad, y por lo mismo, son ineficientes.

 

-Segundo: Habría que recalcarles que los arquitectos sociales y políticos de la actualidad se jactan por el hecho de no estar comprometidos con ninguna ideología o tendencia política, creyendo que esto les hace más científicos o maduros, cuando la verdad es que no es posible presentar ningún análisis que estudie al hombre como miembro de un orden social sin estar influidos por alguna manera de pensamiento. En lo que concierne a la teoría política, no existen posiciones neutrales. Siempre es necesario antes de iniciar cualquier análisis político, definir cuales serán los principios de carácter general que conforman el fundamento de nuestra manera de pensar, es decir, los lineamientos intelectuales que nos ayudarán a explicar las relaciones de causa y efecto del medio social en el que se desarrolla el hombre. Pocos entienden el hecho de que las ideas tienen consecuencias. SE REQUIERE CLARIDAD.

 

“En el mundo de la realidad, de la vida y de la acción humana, no hay tal cosa de interés independiente de las ideas. Lo que el hombre considera su interés, es el producto de sus ideas.”    Von Mises.

 

-Tercero: Hacerles entender de una vez por todas que la ayuda estatal nunca ha podido ser capaz de generar riqueza y aumentar el nivel de vida de las gentes. La única solución para promover el desarrollo ha sido, a lo largo de la historia, el mercado libre, la visión empresarial y la responsabilidad individual. Ese odiado concepto tanto por la iglesia como por el Estado; la ambición individual que hace a millones de seres el trabajar, competir, sudar, endeudarse, sufrir para producir utilidades y crear riqueza.. Y lo seguirá siendo.

 

-Cuarto: Se habla de una nueva etapa para México, una etapa de democracia y libertades políticas. Habría que preguntarse si las libertades políticas ¿Son realmente libertades sin la posibilidad del libre intercambio de bienes y servicios? ¿Que bien me hace tener la posibilidad del voto, si aquél a quien yo delego una responsabilidad no velará en favor de mi libertad, mi propiedad, mi patrimonio y esfera privada? La libertad económica es un excelente método para reducir el poder de un gobierno centralizado y poner la capacidad de elección directamente en las manos del individuo. Mientras en México no tengamos libertad económica absoluta, no tendremos libertad de ninguna especie.

 

Pero, ¿Porqué debiera el gobierno del Felipe Calderón darle un “voto de confianza a la libertad” ?

 

Si algo debe de quedar en claro es que la defensa del mercado y la sociedad libre no sólo se justifica por razones de eficiencia económica. Porque aunque el mercado fuese un pésimo asignador de recursos, aún así debiésemos de defenderlo porque es el único sistema donde los derechos propios del hombre tienen cabida y respeto. Si los beneficios obvios el mercado no son suficientes para convencer a la gente de la necesidad de una sociedad libre. ¿Cual es entonces el argumento necesario? Reconocer que las personas tienen vidas propias, y que es posible que ellas busquen libremente su felicidad. Ese pequeño parrafito de la constitución Americana que ha sido el secreto de su éxito.

 

¿Es muy tarde para cambiar?

 

Creeo que no.

 

La verdadera utopía es algo que arrebata a los auténticos liberales que visualizamos un mundo libre que esté en capacidad de proporcionar a cada cual lo que más anhela: una vida relativamente tranquila y con disponibilidad de los medios adecuados para realizarla. Nuestro siglo ya ha de ser recordado, no obstante, como el siglo durante el cual un grupo de locos obcecados (apoyados por la academia alrededor del mundo) sometieron a gran parte de la humanidad a crueles situaciones subyugados por los cantos de sirena que les decían que eran capaces de planear y producir el orden social con todas sus maravillosas instituciones.

 

El grito de la humanidad a lo largo de los siglos ha sido el grito por la libertad. Los valores que hoy tenemos los tenemos gracias a que hubo quienes, en su momento, y a su manera, tuvieron la fuerza para ir contra la corriente. Lo mismo esperamos ocurra en el futuro. El parto de aquello que es nuevo y diferente siempre es doloroso. Y jamás complacerá a todos por igual, aquello que surja de las pruebas y los ensayos. Pero aún así hemos de estar dispuestos a defender la libertad pues de ella depende (y no de ningún sabelotodo) que encontremos respuestas y alternativas a lo que hoy nos aflige y preocupa.

 

Todo conservadurismo es mera nostalgia por el pasado. El liberal no es un nostálgico sino alguien que confía en la sabiduría de las generaciones pasadas sin descuidar el hecho de que pudieron estar equivocadas, ni está dispuesto a empeñar el futuro en aras de un cadáver.

 

Así es: la historia es la maestra de la vida; constituída, sobre todo, por historias personales de millones de individuos anónimos que sufrieron y sufrirán, que se apartaron de la costumbre y se apartarán, que nadaron contra corriente y nadarán, todo en pos de lo nuevo, lo diferente, lo distinto. La rueda de la Historia los muele y a cambio nos deja la esencia misma de la libertad: el progreso, el cambio, lo espontáneo, lo jamás planificado. Eso es lo que México aspira y puede lograr en este nuevo orden. Los mexicanos tenemos la palabra.

 

UN VOTO DE CONFIANZA PARA LA LIBERTAD

Ricardo Valenzuela y David Martinez

Alianza Liberal

 

 

Las naciones modernas han podido existir porque el mercado libre es la forma más eficiente de promover la vida pacífica y la cooperación voluntaria entre los individuos. Utilizándolo, es como las naciones desarrolladas han progresado. Hace menos de 200 años la riqueza estaba concentrada en pocas manos. Hoy el cambio es enorme, y ha sido tan marcado que el ciudadano común y corriente de hoy es más rico, por la variedad de cosas de que disfruta, que el legendario Midas, Creso o Luis XIV.  ¿Cual es la razón de esto?

 

El mercado es un fenómeno por demás maravilloso aunque éste no sea apreciado y sin embargo, nuestra vida depende en gran medida de él. Para muestra un botón: Ninguno de nosotros tiene los medios y el conocimiento tecnológico para hacer todo lo necesario y traer una taza de café a la mesa del desayuno. Por ese motivo tampoco podemos encargarnos de todos los demás bienes que utilizamos y consumimos cada día. Por esto, necesitamos un mercado. Sin embargo, por simple y claro que esto parece intelectuales, gente común y por sobre todo los políticos han olvidado que la política partidista nada tiene que ver con producir bienes, alimentos, vestido, automóviles, medicina, vivienda, etc.. Olvidan que cuanto bien se encuentra disponible en el mercado – y que hace nuestra vida mejor y más fácil- es resultado de la laboriosidad e industria de los individuos que trabajan, invierten, producen y comercian. Necesitamos entonces, más de éstos, y menos de aquellos que lo más que producen son promesas y esperanzas fallidas….y regulaciones. 

 

¿Es tan difícil comprender los beneficios del mercado?

 

A lo que los liberales aspiramos es a que el individuo sea capaz de encontrar su propio bienestar a su manera, siempre que no se intente privar a los demás del mismo derecho o impida su esfuerzo por alcanzarlo. En pocas palab

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